¿Influye realmente el aspecto de un alimento en nuestros sentidos?

neuromarketing

Probar un producto es  mucho más que degustarlo. Intervienen otros  sentidos como el tacto. Pero no debemos olvidar que el primer sentido que interviene es lo visual. A la hora de elegir un producto u otro, tenemos muy en cuenta su aspecto. Si su apariencia refleja frescura, en el caso de las frutas y verduras, optaremos por elegir pieza en lugar de otra de aspecto menos apetecible. Y si tenemos que elegir en un restaurante un plato, uno agradable a la vista tiene más posibilidades de que nos despierte el apetito.

Entre las distintas tendencias en alimentación que nos depara 2018, continúa el “comer por los ojos”, especialmente para los millenials. Estos consumidores hedonistas buscan en la comida una experiencia sensorial placentera, en la cual, además del aroma y la textura, lo visual adquiere un gran protagonismo. ¿Por qué? Porque quiere compartir su experiencia en redes sociales, especialmente Instagram y Pinterest, con sus seguidores. Como respuesta, cada vez más las empresas de alimentos y la restauración prestan mayor atención a los aspectos visuales de los alimentos, tanto del producto en sí como en su presentación.

El neuromarketing

El neuromarketing es la ciencia que estudia cómo responde el cerebro a los distintos estímulos, entre ellos, los estímulos visuales. Su estudio ayuda a las empresas de alimentación a saber y comprender cómo se comportará el consumidor ante el producto.

Si hablamos de gastronomía o alimentación, nos referimos a las estrategias que se llevan a cabo para seducir al cliente desde el punto de vista visual. Éstas inciden en el subconsciente de los consumidores, y provocan estímulos sensoriales que incitan al consumidor al acto del consumo o adquisición de un producto.

Para generar estas emociones e incidir en el sentido visual, son claves tres elementos: las imágenes, los colores y el naming. Veamos cada uno de ellos con más detalle:

  1. Para nuestro cerebro es más fácil recordar las imágenes, pero no cualquier imagen. Es importante poner énfasis en el detalla y resaltar aquello que diferencia al producto: su frescura, su jugosidad, el chocolate derritiéndose… Mediante la imagen se desperta el primer sentido que se pone de manifiesta en el momento de probar un producto, el visual.
  2. Los colores. Cada color tiene una percepción y unas connotaciones distintas. Además, según culturas, los colores tienen unas u otras connotaciones. Por ejemplo, el blanco en nuestra cultura es sinónimo de pureza, limpieza o paz; mientras que en china, es sinónimo de luto o muerte. Y en términos gastronómicos, el rojo despierta el apetito, mientras que el azul, lo inhibe.
  3. Los nombres. El nombre también influye en la percepción de lo que comemos. Han de tener connotaciones familiares o que evoquen recuerdos de nuestra infancia. Tarta de la abuela, arroz con leche al estilo tradicional, caldo casero… Son sólo algunos ejemplos de namings.

Pero no sólo ello. Los consumidores visualmente valoramos lo apetecible o irresistible que resulta un producto y aspectos como su tamaño, color, brillo, forma, transparencia… y es aquí donde surge un nuevo concepto, el food styling.

El food styling: una simbiosis entre el sabor y la apariencia

A través de una serie de técnicas conocidas como food styling se trabaja la fotografía de la comida para que resulte visualmente más apetecible. Por ejemplo, para que la carne tenga un aspecto más sabroso se pinta con colorantes marrones, o se blanquean las verduras para potenciar su color natural. Se trata de contar una historia a través de los sabores y la estética, produciéndose una simbiosis entre sabor y apariencia.

Esta técnica busca el contraste de colores, texturas y formas que despierten a través de los aspectos visuales, la atención de los consumidores.

Si eres un adicto a Instagram y a la alimentación seguro que sigues alguna cuenta donde simplemente viendo la imagen se te despierta el deseo en probar ese plato. Son un claro ejemplo de food styling. En ellas no sólo se tiene en cuenta el alimento en sí y la perfección de los alimentos, sino también la luz, el attrezzo, el encuadre – cenital en la mayoría de ocasiones – y el estilismo.

Si te gusta probar cosas nuevas y eres de los que comes por los ojos, en Consumolab te estamos esperando. Déjanos tus datos en www.megustaprobarcosas.com y muy pronto nos pondremos en contacto contigo para que participes en nuestras catas. ¡Una experiencia diferente donde descubrirás un sinfín de sabores, texturas, aromas que desconocías!

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