El cerebro, una parte fundamental en la percepción de los alimentos.

cerebro sabores

En artículos anteriores os hemos contado cómo percibimos los alimentos a través de los cinco sentidos: vía olfato, gusto, vista, oído y tacto. Pero… ¿Qué papel tiene el cerebro en la percepción de los alimentos?

El sabor no sólo se localiza en la boca. Durante todo el proceso de masticación, el alimento penetra en las papilas gustativas a través de la lengua, paladar… Es a partir de ese momento, cuando nuestro cerebro comenzará a analizar las propiedades organolépticas del alimento. Como el gusto, el color, la temperatura, la textura … y las transformara en una misma sensación.

El cerebro es un centro de recepción multisensorial que nos informa de las características olfatogustativas de los alimentos y determinará si dicho alimento de aquí en adelante nos gustará o no, por lo que es una parte fundamental en la aventura de comer. Pero no todo será el sabor lo que le hará decidir a nuestro cerebro, ya que antes de probar el alimento, nuestros sentidos, como el olfato, la vista o el oído condicionan la experiencia.

Por este motivo, nuestra percepción de un plato no es la misma si cambiamos variables como la música o la oscuridad. No obtendremos el mismo resultado probando un alimento con música estridente o música tranquila. O una velada disfrutando de una excelente compañía o discutiendo acaloradamente con alguien.

Pero como bien hemos dicho, la percepción del gusto es cambiante. Podemos tomar los alimentos sin apenas reparar en lo que estamos ingiriendo porque estamos poniendo toda nuestra atención en otra cosa. Por ejemplo, en una cena de negocios todos nuestros sentidos estarán orientados y concentrados hacia la negociación. Lo contrario ocurre cuando vamos predispuestos a disfrutar de una agradable comida y estamos preparados para retener lo sabores en nuestra memoria gustativa.

La memoria gustativa

La memoria gustativa se basa en la relación de sabores y gustos que hemos adquirido a lo largo nuestra vida. Funciona con estimulantes sensoriales en el celebro, activándose las regiones encargadas de la recepción de información. Y así lograr una memoria a largo plazo. Dicha memoria dependerá en ocasiones del grado de saciedad o la expectación que se tenga previamente.

En la actualidad,  la memoria gustativa es una de las memorias menos desarrolladas por el ser humano. Pero sin embargo, los catadores  recurren a ella frecuentemente para establecer comparaciones y esto les permite desarrollar mejor el sentido del gusto.  Pero lo cierto es que todos contamos con esta memoria. En muchas ocasiones tenemos sensaciones que nos trasladan a un momento concreto y muchos son los platos que nos hacen revivir acontecimientos especiales. Todos tenemos aquellos alimentos que nos transportan a nuestra infancia. ¿Verdad?

En la memoria gustativa encontramos también la memoria a corto y largo plazo. En el caso de la memoria gustativa a corto plazo, los electrones se mueven hasta el hipocampo y produce modificaciones neuronales. Al ocurrir esto la información se retiene una aproximación de 18 segundos. Pero si esa sensación no es interpretada o disfrutada se dispersará. Por el contrario, si la información se instaura en el hipocampo, las neuronas pueden hacer llegar a la información a la corteza cerebral. Con esto la información y sensación de dicho alimento, como el sabor, la textura o las sensaciones harán que permanezca en nuestra memoria mucho tiempo. Días, años o incluso toda nuestra vida.

Si estás dispuesto a poner a prueba no sólo a tus papilas gustativas, sino también a tu cerebro  con cosas nuevas, no olvides apuntarte a Consumolab y vivir la experiencia de nuestra mano. ¿Quién sabe si tu memoria lo retendrá por siempre o se convertirá en tu plato favorito?

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