¿Por qué nos gusta probar alimentos y productos?

Si hay algo que no podemos negar es que los sentidos son algo innato para el hombre. Cuando probamos un alimento, de manera inconsciente, establecemos un juicio acerca de lo que acabamos de ingerir. ¿Nos gusta? ¿Nos disgusta? ¿Quizá su sabor es familiar?

El análisis o la evaluación sensorial es una técnica muy eficaz para conocer las propiedades organolépticas de los alimentos. Nos referimos a las características sensoriales que pueden percibir los distintos sentidos.

Debemos tener en cuenta que, para realizar un análisis sensorial adecuado, es necesario que los sentidos se encuentren en buen estado, es decir,  que sobre todo nuestro capacidades olfativas y gustativas sean óptimas, en buen estado de salud (evitar gripes, catarros, alergias o cualquier medicación que inhiba estas capacidades).

Para que un alimento sea de nuestro agrado deben despertar nuestro interés y dejarnos satisfechos. Esto marcará la sencilla diferencia de que nos guste, o no.

Además, debemos añadir que el análisis sensorial cumple un papel muy importante en la industria alimentaria. Ya que este método se utiliza principalmente para predecir la aceptación que va a tener el producto entre los consumidores, y detectar las tendencias del mercado.

El análisis sensorial se debe de medir con cuatro parámetros básicos: el color, el sabor, la textura y el aroma.

El color.

En los alimentos, el color es la primera información que percibimos ya que es uno de los indicadores de su composición. Además también es un claro indicador del estado del alimento en cuestión.

El color en un alimento depende de muchos factores. De la presencia de sustancias de forma natural o de la presencia de colorantes que son añadidos como aditivos.

Muchos cambios de color, especialmente en alimentos frescos, son completamente normales y no afectan a su inocuidad. Es decir, no representan un riesgo para nuestra salud. En la mayoría de los casos esto sucede en el proceso de conservación, refrigeración o congelación.

También es habitual que en los procesos de deshidratación, del ahumado y de la evaporación, comúnmente usados en el trato de los alimentos, ya que alargan la vida útil de los alimentos, provoquen su gran mayoría pérdidas de color o cambios de tono.

Las personas comenzamos a asociar ciertos colores con diversos tipos de alimentos desde el nacimiento, y asociaremos estos colores para ciertos gustos y sabores durante toda la vida. Por ejemplo, ¿quién espera encontrarse con un plátano azul?

Sabor

En la actualidad podemos encontrar seis tipos de sabores diferentes: umami, ácido, salado, amargo, dulce y amiláceo. E incluso los podemos saborear en una combinación de ellos.

Los sabores, como bien sabemos, los detectamos con las más de 10.000 papilas gustativas que se encuentran en nuestra lengua. Aunque existen personas que pueden percibir con mucha agudeza cada uno de ellos.

El sabor es lo que diferencia un alimento de otro y lo más importante, nos conquista.

Pero es una propiedad muy compleja, ya que están involucrados  el olor, el aroma, y el gusto.

Por ejemplo, si se prueba un alimento con los ojos cerrados y la nariz tapada, solamente se podrá juzgar si es dulce, salado, amargo o ácido. Apenas obtendremos el placer de saborear. Recuerda cuando estás resfriado, la comida no sabe igual que cuando estás en perfectas condiciones.

Textura

La textura es otra de las particularidades más diferenciadora que determinan las preferencias en los consumidores entre un alimento u otro.

Aquí analizamos aspectos como el grosor, la dureza, la esponjosidad, la viscosidad del alimento que deseamos probar.

De igual manera que contábamos los procesos del cambio de color, también existen cambios en la textura de los alimentos, sobre todo durante su almacenamiento.

Aroma

Esta propiedad,  es considerada una de las más difíciles de definir y caracterizar.  La podemos describir como la percepción de las sustancias olorosas y aromáticas de un alimento después de haberse puesto en la boca. A su par, es el principal componente del sabor y puede llegar a condicionarnos en gran medida para elegir un alimento u otro. Aunque en ocasiones, aquellas personas que consumen tabaco u otro tipo de sustancias adictivas tienen mayor dificultad para identificar los aromas.

La importancia del papel de los catadores

A través del análisis sensorial, los catadores evalúan los distintos parámetros que acabamos de explicar: El color, el sabor, la textura y el aroma.

Una vez los catadores realizan las pruebas especializadas para medir cada parámetro, puntúan el grado de aceptabilidad en una escala.

Por ello es imprescindible para mejorar los alimentos contar con catadores dispuestos a realizar análisis sensoriales ya que tu opinión nos interesa.

Si estas interesado en participar, apúntate a Consumolab y vive la experiencia con nosotros.

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