En cuestión de paladar: ¿eres supercatador o no catador?

El sabor lo podemos describir como la impresión que causa un alimento y está determinado por sensaciones químicas que detecta el gusto o el olfato. Pero… ¿Hombres y mujeres detectamos de la misma manera los sabores? ¿Cómo los interpretamos? ¡Veamos cuáles son las diferencias!

Empecemos por la manera en la que identificamos los sabores de los alimentos. Se detectan en los sensores específicos que tenemos en las diferentes partes de la lengua. Estos sensores los podemos denominar como papilas gustativas. El ser humano poseemos la increíble cifra de 10.000 papilas gustativas al nacer. Como bien hemos contado en otras ocasiones, los sabores más conocidos son el sabor dulce, el amargo, el agrio/ácido, el salado y el umami. A los cuales ahora se suma el amiláceo.

Aunque años atrás afirmaran que el sabor dulce y el salado se detectaba en la zona anterior de la lengua, el amargo en la zona posterior y el agrio/ácido en los laterales, en la actualidad existen estudios que indican que no existen puntos específicos de percepción por sabor, sino que todo el órgano participa en la identificación de los sabores.

Con una población mundial de 7.400 millones de habitantes es inevitable preguntarnos si todos saboreamos los alimentos igual. La respuesta es no. Existen pequeñas diferencias que separan nuestras percepciones gustativas. ¿Será la cultura? ¿La costumbre a los alimentos locales? Sí, pero en parte. Veamos porqué.

Unas personas nacen con más paladar que otros. Por ello, la población podemos dividirla en tres grupos diferenciados a la hora de percibir los sabores: supercatadores, no catadores y catadores medios.

Los supercatadores.

Las personas superdotadas para los sabores suelen reconocerse en la sociedad con el nombre de “supercatadores”. Son personas más exquisitas que pueden llegar a tener hasta tres veces más papilas gustativas que una lengua normal. Se calcula que el 15% de la población mundial corresponde a este grupo.

Desde tiempos pretéritos la sociedad ha sabido aprovechar estas particularidades sensoriales. Como curiosidad, comentar que en la Antigua Roma los supercatadores eran contratados para detectar el veneno.

Ser supercatador supone también ciertas desventajas. Su hipersensibilidad causa rechazo a ciertos sabores como los productos excesivamente dulces y las comidas grasas.

Pero, ¿quiénes son más supercatadores? ¿Los hombres o las mujeres? Un estudio de la Universidad de Yale afirmaba: “Alrededor del 35% de las mujeres son supercatadoras, en comparación con solo el 15% de los hombres”.

No catadores

En segundo lugar y en el polo opuesto están las personas que cuentan sólo con 96 papilas por centímetro cuadrado frente las 10.000 de media que tiene el resto. 1 de cada 4 habitantes es considerado “no catador”.  Pero no obstante debemos leer esto con cautela, pues muchas de las personas que creen tener un trastorno del gusto, en realidad lo tienen de olfato. Cuando masticamos, la comida desprende  unos aromas que estimulan el sentido del olfato a través de la conexión de la garganta con la nariz. De ahí, que cuando estamos constipados nos resulte imposible percibir los sabores con normalidad.

Los catadores medios

Por último nos encontramos con los catadores medios. Aunque dentro de estos, al igual que de los otros grupos, además de por sexos, también existen diferencias en función de la edad. A partir de los 50 años nos cuesta más percibir los sabores, dado que disminuye nuestras facultades gustativas.

Pero la división en percepción de sabores, no se queda ahí. ¿Alguna vez has reflexionado del porqué un mismo alimento puede que no lo percibas de la misma manera que tu pareja?

Pongamos un ejemplo, en un restaurante en el que ambos pedimos el mismo plato de la carta, cada uno percibirá los sabores de manera diferente.  ¿Quién es culpable de esto? Las papilas gustativas.

Ellos tienen más preferencia por la sal que las mujeres. Ellas son más sensibles al sabor amargo y prefieren el sabor dulce. Y si los probásemos a oscuras, todavía los percibiríamos de forma distinta, de ello, hablamos en su momento: “Comer a oscuras, experiencia sensorial que intensifica los sentidos”.

Si eres una de las personas que te guste probar cosas nuevas y te consideras un sibarita, queremos saber tu opinión. En Consumolab realizamos estudios sensoriales de muchos productos como dulces, pescados o carnes. ¿Quieres participar? Si es así, apúntate.

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