¿Por qué nos gustan tanto los productos de temporada?

productos-temporada

ué comemos y la estación del año en la que lo comemos está más relacionado de lo que pensamos y los sentidos tienen mucho que ver con ello. La temperatura es uno de los elementos que afecta al sabor, aroma, incluso a la textura de los alimentos y ello nos influye a la hora de seleccionarlos para incluirlos en nuestra dieta. A medida que suben las temperaturas buscamos sabores más frescos, mientras con la llegada del frío queremos sabores más acogedores. Al menos, así lo afirma el artículo sobre tendencias del sabor de la consultora FONA Year-Round Flavor: Seasonal Flavor Trends.

Son nuestros propios sentidos y percepciones los que nos empujan a comer según qué alimentos. Ya no se trata simplemente de un instinto de supervivencia, sino de probar nuevos alimentos que puedan provocarnos nuevas sensaciones con cada estación. En definitiva ¡celebramos la posibilidad de cambiar!

Lanaturaleza y la referencia geográfica donde nos encontramos es la que nos ofrece la oportunidad de escoger entre la variedad de alimentos de temporada: invierno, primavera, verano y otoño. Pero es nuestro ritmo circanual o estacional es el que nos afecta, no sólo en relación a la actividad física o las horas de sueño, sino también a los productos que preferimos y entre ellos, la elección del sabor que compramos. ¿Te ha ocurrido alguna vez comprar el mismo producto, pero con distinto sabor, porque había cambiado la estación?

Alimentos de primavera-verano.

Hay que aprovechar estos meses para disfrutar del clima, de largas jornadas de luz solar, de una actividad física frecuente e intensa, pero sin olvidar que todo esto afecta a nuestra alimentación.

En este periodo estacional las frutas y los vegetales juegan un papel fundamental. Su alto contenido en agua compensará la deshidratación provocada por las altas temperaturas, aportando sensación de frescura y ligereza a nuestro cuerpo.

Fresas que huelen a fresas, habas pequeñas y de textura suave, espárragos de la tierra llenos de sabor, ajos tiernos con todo su esplendor, guisantes acompañados de sal y pimienta… Sin olvidar el aspecto de las frutas y verduras, que nos transmiten información crítica sobre la calidad de las mismas o los colores. Ellos son una parte central de nuestra experiencia visual con el alimento y también buscamos aquellos que identificamos con el buen tiempo.

Con la subida de temperaturas comienza la temporada de barbacoas y fogatas, el olor a la carne a la parrilla, la textura de la carne, su sabor ahumado. Todo ello nos provoca esa anticipación a comidas festivas que excitan nuestra imaginación y papilas gustativas a partes iguales.

Todo ello sin olvidar los productos típicos de esta temporada como son las bebidas frías como la horchata, las cremas frías, helados y zumos refrigerados.

Alimentos para el otoño-invierno.

El otoño y el invierno son los periodos con mayor escasez y menos variedad de alimentos. Los días son más cortos y fríos, nuestra actividad física es menor y pasamos más horas descansando. Nuestro cuerpo necesita ingerir menos energía, pero al mismo tiempo sentirnos reconfortados por sabores, texturas y cualidades visuales de alimentos capaces de ayudarnos a combatir el frío. Caramelo salado, chocolate caliente, menta, pan de jengibre, dulces navideños con sabor a turrón…

Para que nuestro cuerpo entre en calor recurrimos a sopas y cremas donde el sabor salado y el sabor “natural o casero” son prioritarios. Las bebidas calientes, como el café o una taza de chocolate nos reconfortan y es que el sabor dulce nos aporta sensación de calidez.

Aunque este periodo también ofrezca frutas y vegetales, predomina la ingesta de carnes asadas que desprenden aromas preludio de la textura de la carne y su jugosidad. A lo españoles, en Navidad, nos encantan los embutidos, encurtidos y salazones.

Uno de los alimentos que mayor información sobre sí mismo nos aporta, son los cítricos, con ese olor, color y sabor ácido tan característicos. Además está considerado un antidepresivo natural, siendo esta característica, junto con su aporte de vitamina C, una las principales razones que posicionan a estos frutos entre los preferidos para ser consumidos durante las bajas temperaturas.

Sabores de todo el año

Por supuesto que hay sabores que desafían la estacionalidad y anhelamos comerlos durante todo el año. Son sabores lo suficientemente versátiles para ser presentados en diversos formatos, tanto en caliente como en frío. ¿Quién no ha cambiado la taza de chocolate por el helado?

Sea como fuere, la realidad es que a esta comunidad nos gusta probar cosas nuevas. Esta primavera, ¿qué sabores, olores y texturas vas a buscar?

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