Champagnes y cavas, un brindis a los sentidos

champagne

Las Navidades ya están aquí. Cenas de empresa, Nochebuena, Nochevieja, Día de Navidad, Año Nuevo… un sinfín de momentos de celebración y oportunidades de saborear y descubrir nuevas texturas, sabores, aromas o formatos, tanto de alimentos como en bebidas. Turrones, mazapanes, platos preparados que nos facilitan su preparación, mariscos, licores o vinos son sólo algunos ejemplos de la gran cantidad de alimentos que invaden durante estos días los lineales de los supermercados. Pero hoy queremos hablaros de las bebidas que, sin lugar a dudas, son protagonistas de todos los momentos de celebración: el champagne y el cava.

Antes de nada conviene aclarar las diferencias entre champange y cava.

El champagne es un vino espumoso que se elabora exclusivamente en Francia, en concreto, en Champagne. Y el cava también es un vino espumoso pero producido en España, principalmente en las provincias de Barcelona y Tarragona, comarca del Penedés, aunque también en Álava, Lleida, Zaragoza, Navarra, Valencia o La Rioja. La elaboración es la misma en ambas bebidas, aunque se diferencian en las variedades de uva.

¿Cómo elegir un buen champagne o cava?

A la hora de elegir un producto, al igual que una bebida, su textura, olor, sabor y formato de presentación son los indicadores que nos ayudarán a saber cuál nos gusta más, y por tanto, cuál elegimos.

Si hablamos de champange, en cuanto su textura, las burbujas siempre han de estar presentes y ser finas. Para ello, la temperatura ha de ser la ideal. Ha de degustarse a 8º, por debajo o por encima de ésta, se pierden las burbujas y los aromas. Aunque hay excepciones. el Blanc de Blancs debe alcanzar los 8ºC una vez en la boca, por lo que se debe tomar a 6ºC. Los rosés, en cambio, deben servirse a 6-8ºC.

Otro de los aspectos sensoriales más apreciados del champagne es el sabor. Cuando lo tomamos, siempre deja un agradable sabor afrutado, aunque éste varía en función de su nivel de azúcar.

Esta bebida, Denominación de Origen Protegida, en función de su dulzor o azúcar contenida, se clasifica en Extra Brut, Brut, Demi Sec o Dulce. El primero es el más seco de todos, el Brut marina perfectamente con todo, mientras que el Demi Sec o Dulce es el acompañante perfecto para el postre.

También podemos hacer distinciones en cuanto su color, blanco o rosado, según la mezcla de las uvas con la que se elabora (pinot noirmeunier y chardonnaypinot blancpinot grisarbanne y petit meslier).

La botella, su aspecto visual, tiene un papel fundamental a la hora de elegir una u otra. Todos reconocemos enseguida una botella de cava o champange, pues su forma es diferente a la de los vinos u otras bebidas.

La característica visual más identificativa es la forma cónica de su parte inferior. Aunque también su peso, al ser su vidrio es mucho más grueso para poder soportar la presión del gas carbónico.

En cuanto los colores, varía en función del tipo de champangne, aunque la etiqueta y el papel que recubre el corcho siempre suele ser dorado o plateado, colores vinculados a las celebraciones.

El descorches y el brindis, los sonidos de las celebraciones

No podemos olvidarnos de uno de los aspectos más importantes de estas bebidas, el sonido, sinónimo de celebración. Nos referimos al que se produce en el momento del descorchado, cuando el tapón sale de la botella.  Según el protocolo, la botella debe suspirar, no salir disparada.

Pero sin duda el mejor sonido es el del brindis. El sonido de las copas de champagne o cava entrechocándose cuando las levantamos, acompañadas siempre de nuestros mejores deseos.

Desde Consumolab queremos que tu Navidad esté llena de sonidos de felicidad, texturas esponjosas, sabores de siempre y buenos deseos. Y si, en estas fechas o en cualquier momento, te apetece descubrir nuevos productos y contarnos qué te parecen, sólo tienes que dejarnos tus datos en www.megustaprobarcosas.com.

¿Influye realmente el aspecto de un alimento en nuestros sentidos?

neuromarketing

Probar un producto es  mucho más que degustarlo. Intervienen otros  sentidos como el tacto. Pero no debemos olvidar que el primer sentido que interviene es lo visual. A la hora de elegir un producto u otro, tenemos muy en cuenta su aspecto. Si su apariencia refleja frescura, en el caso de las frutas y verduras, optaremos por elegir pieza en lugar de otra de aspecto menos apetecible. Y si tenemos que elegir en un restaurante un plato, uno agradable a la vista tiene más posibilidades de que nos despierte el apetito.

Entre las distintas tendencias en alimentación que nos depara 2018, continúa el “comer por los ojos”, especialmente para los millenials. Estos consumidores hedonistas buscan en la comida una experiencia sensorial placentera, en la cual, además del aroma y la textura, lo visual adquiere un gran protagonismo. ¿Por qué? Porque quiere compartir su experiencia en redes sociales, especialmente Instagram y Pinterest, con sus seguidores. Como respuesta, cada vez más las empresas de alimentos y la restauración prestan mayor atención a los aspectos visuales de los alimentos, tanto del producto en sí como en su presentación.

El neuromarketing

El neuromarketing es la ciencia que estudia cómo responde el cerebro a los distintos estímulos, entre ellos, los estímulos visuales. Su estudio ayuda a las empresas de alimentación a saber y comprender cómo se comportará el consumidor ante el producto.

Si hablamos de gastronomía o alimentación, nos referimos a las estrategias que se llevan a cabo para seducir al cliente desde el punto de vista visual. Éstas inciden en el subconsciente de los consumidores, y provocan estímulos sensoriales que incitan al consumidor al acto del consumo o adquisición de un producto.

Para generar estas emociones e incidir en el sentido visual, son claves tres elementos: las imágenes, los colores y el naming. Veamos cada uno de ellos con más detalle:

  1. Para nuestro cerebro es más fácil recordar las imágenes, pero no cualquier imagen. Es importante poner énfasis en el detalla y resaltar aquello que diferencia al producto: su frescura, su jugosidad, el chocolate derritiéndose… Mediante la imagen se desperta el primer sentido que se pone de manifiesta en el momento de probar un producto, el visual.
  2. Los colores. Cada color tiene una percepción y unas connotaciones distintas. Además, según culturas, los colores tienen unas u otras connotaciones. Por ejemplo, el blanco en nuestra cultura es sinónimo de pureza, limpieza o paz; mientras que en china, es sinónimo de luto o muerte. Y en términos gastronómicos, el rojo despierta el apetito, mientras que el azul, lo inhibe.
  3. Los nombres. El nombre también influye en la percepción de lo que comemos. Han de tener connotaciones familiares o que evoquen recuerdos de nuestra infancia. Tarta de la abuela, arroz con leche al estilo tradicional, caldo casero… Son sólo algunos ejemplos de namings.

Pero no sólo ello. Los consumidores visualmente valoramos lo apetecible o irresistible que resulta un producto y aspectos como su tamaño, color, brillo, forma, transparencia… y es aquí donde surge un nuevo concepto, el food styling.

El food styling: una simbiosis entre el sabor y la apariencia

A través de una serie de técnicas conocidas como food styling se trabaja la fotografía de la comida para que resulte visualmente más apetecible. Por ejemplo, para que la carne tenga un aspecto más sabroso se pinta con colorantes marrones, o se blanquean las verduras para potenciar su color natural. Se trata de contar una historia a través de los sabores y la estética, produciéndose una simbiosis entre sabor y apariencia.

Esta técnica busca el contraste de colores, texturas y formas que despierten a través de los aspectos visuales, la atención de los consumidores.

Si eres un adicto a Instagram y a la alimentación seguro que sigues alguna cuenta donde simplemente viendo la imagen se te despierta el deseo en probar ese plato. Son un claro ejemplo de food styling. En ellas no sólo se tiene en cuenta el alimento en sí y la perfección de los alimentos, sino también la luz, el attrezzo, el encuadre – cenital en la mayoría de ocasiones – y el estilismo.

Si te gusta probar cosas nuevas y eres de los que comes por los ojos, en Consumolab te estamos esperando. Déjanos tus datos en www.megustaprobarcosas.com y muy pronto nos pondremos en contacto contigo para que participes en nuestras catas. ¡Una experiencia diferente donde descubrirás un sinfín de sabores, texturas, aromas que desconocías!

Cosmética natural, ¿Cómo la percibe nuestros sentidos?

cosmetica natural

La cosmética es un sector que apuesta por la innovación, lo cual permite al consumidor disponer en el lineal de una amplia oferta de productos que varían, entre otros aspectos,  en cuanto a los ingredientes empleados para su elaboración.

Según las últimas tendencias, los consumidores apostamos cada día más por productos saludables y elaborados con ingredientes “sin”, también por la cosmética, en concreto, la cosmética natural. L

¿Qué es la cosmética natural?

A la hora de apostar por un tipo de cosmético u otro para el cuidado personal y la belleza, la cosmética natural es una opción muy interesante para los consumidores por distintas razones. Resulta  más saludable, es mejor para la piel y más respetuosa con el medio ambiente, entre otras.

Se trata de cosméticos que están elaborados a partir de ingredientes de origen natural y que no incluyen ningún tipo de producto químico, evitando así corrosiones o irritaciones en la piel. Por ello, quienes más confían en la cosmética natural son los consumidores con pieles sensibles.

Cuando nos referimos a cosméticos naturales no sólo se trata de cremas hidratantes y nutritivas, sino todo tipo de productos relacionados con la higiene personal: dentífricos, geles, champús, cremas, suavizantes…

Aspectos sensoriales de la cosmética natural: Olor, textura y color

Estos productos no contienen ni aromas ni fragancias artificiales, de ahí que su olor sea distinto. Los cosméticos naturales apuestan por ingredientes naturales como aceites elaborados con frutos secos, extractos botánicos o semillas de calabaza, amaranto o romero, entre otros.

La textura también es un aspecto sensorial de gran importancia en los cosméticos naturales. Si las cremas son más o menos grasas o fáciles de aplicar son factores que nos influyen en su elección. En cosmética natural podemos encontrar desde emulsiones ligeras con texturas fluidas o más espesas, hasta texturas más untuosas como las cremas naturales.

También, un aspecto sensorial muy importante es lo visual. La apariencia del producto en sí y su color suele ser distintos a los que estamos acostumbrados. No suelen ser producto con colores llamativos.

Otro aspecto visual importante en los cosméticos naturales es el diseño del envase del producto. Éste tiene que exponer de una forma clara, visible y sin lugar a la confusión las propiedades naturales del producto. Es habitual en este tipo de productos que tanto la etiqueta como los colores del envase sean reflejo de los ingredientes naturales que incorpora: plantas botánicas, frutas, frutos secos… Además, los materiales del packaging han de ser respetuosos con el medio ambiente.

Como podemos imaginar, el sabor no suele ser un aspecto sensorial muy presente en la cosmética natural, a excepción de algunos productos de higiene como las cremas dentífricas, que las cuales incorporan ingredientes naturales que modifican su sabor, como por ejemplo, menta.

¿Eres un consumidor preocupado por tu bienestar? ¿Apuestas claramente por la cosmética elaborada con ingredientes naturales? Si es así, desde Consumolab queremos hacerte partícipe de nuestras investigaciones. Si quieres participar, tan sólo tienes que inscribirte a través de nuestra página web http://www.megustaprobarcosas.com/web/apuntate.php. ¡Te esperamos!

Hedonismo o la búsqueda de placer cuando comemos.

chocolate

Cada día más buscamos el placer en las pequeñas cosas que hacemos en el día a día, por ejemplo, el placer en la comida. Damos prioridad a aquellos productos que tengan unas cualidades determinadas que nos provoquen sensaciones concretas. Todo esto hará que el alimento nos despierte sensaciones y nos deleite. ¿A quién no le gusta la idea? Lo cierto es que cada vez existen más consumidores hedonistas.  Si quieres saber si formas parte de este grupo, te invitamos a leer este artículo.

¿Qué es el hedonismo?

Quizá hayas oído alguna hablar de hedonismo, pero no tienes claro qué significa. Este término de origen griego, formado por hedone que significa “placer” y el sufijo –ismo que expresa “doctrina, describe una doctrina que antepone la satisfacción como principio de vida.

Este concepto sostiene que la única actividad que realizan los seres humanos para evitar el dolor o la infelicidad es la búsqueda de placer. Y en este sentido, los alimentos que consumimos juegan un papel fundamental en cuanto las sensaciones que nos proporcionan a través de los aspectos sensoriales: olfato, gusto, vista, oído y tacto. Continue reading Hedonismo o la búsqueda de placer cuando comemos.

¿Por qué nos influye tanto la textura de los alimentos?

patatas fritas

¿Es el sabor es lo único que nos hace decidir si nos gusta una comida? Desde que nacemos, uno de los factores más importantes que nuestro cerebro utiliza para elegir los alimentos que más nos agradan es valorar no sólo el sabor, sino también la textura.

¿Qué es la textura en un alimento?

Podríamos definir la textura en un alimento como la interacción física de un producto en nuestra boca. Este concepto lo empleamos en numerosas ocasiones, como bien puede ser una cata de vino, la jugosa textura de un filete de carne o la granulosa textura del kiwi.

Lo cierto es que la percepción de la textura en los alimentos no es nada fácil, ya que se trata de algo muy subjetivo. El procedimiento más habitual al que se recurre para determinar texturas en productos concretos es la cata.

¿Cuáles son las características en las texturas de los alimentos?

En la textura de los alimentos podemos encontrar las siguientes características:

  • Lo primero que debemos saber es que es un grupo de propiedades, no es una única propiedad.
  • Las propiedades físicas que derivan de la estructura de un alimento y las propiedades que se perciben en la boca, además de otras partes del cuerpo que también están implicadas – haciendo funcionar otros sentidos, como el tacto o el olfato – son parámetros de calidad importantes para el consumidor. Por ejemplo; papas crujientes, mousse esponjoso, pan tierno, etc.

La textura es el resultado de la percepción de diferentes propiedades de los alimentos. Por tanto su evaluación sensorial es un proceso dinámico.

En las propiedades de la textura podemos ver:

  • Las propiedades mecánicas, que son las propiedades de un alimento cuando se somete a fuerza o tensión. Como por ejemplo la textura densa, elástica o pegajosa.
  • Las propiedades geométricas, que están relacionadas con el aspecto del alimento. Si es arenoso, harinoso o cristalino.
  • Las propiedades de superficie, que son aquellas relacionadas con la cavidad bucal, como bien puede ser cuando un alimento esta jugoso, seco o aceitoso.

¿Cuándo percibimos las propiedades de las texturas?

La percepción de las características de la textura se puede encontrar en diferentes momentos. Las propiedades geométricas las podemos percibir antes de introducir el alimento en la boca, ya que las podemos percibir por la vista o el tacto. Sin embargo, en el primer bocado podemos apreciar no sólo las geométricas, sino también las propiedades mecánicas. Si vamos más allá, durante la masticación o la ingestión percibiremos el tamaño de los alimentos y todas las propiedades del alimento se pondrán en manifiesto.

Los consumidores son los protagonistas en la toma de decisiones sobre un producto u otro. Por este motivo,  con intención de conquistar el mercado, los nuevos  lanzamientos de alimentos deberán poner especial atención en estos factores, la innovación y las texturas, que deben ser adaptadas a los diferentes clientes.

En el caso de los alimentos infantiles, es la textura lo que determine si el pequeño aceptará consumirlo. Las necesidades en el caso de las personas de tercera edad también es diferentes y decisivas ya que en las personas mayores se debe tener en cuenta  la disminución progresiva del funcionamiento del aparato digestivo, añadido a problemas en la masticación.

Como vemos, las expectativas de textura que el consumidor tiene de cada alimento son distintas. Por ello, los análisis sensoriales tienen un papel de enorme importancia en el desarrollo de aquellas texturas que van a tener una mayor aceptación por el público al que van dirigidas.

En Consumolab buscamos consumidores dispuestos a probar nuevas texturas y dar su opinión al respecto. Si estás interesado y quieres aportar tu granito de arena en el desarrollo de productos con texturas diferentes, no olvides apúntate a www.megustaprobarcosas.com y vive la experiencia diferente.

El cerebro, una parte fundamental en la percepción de los alimentos.

cerebro sabores

En artículos anteriores os hemos contado cómo percibimos los alimentos a través de los cinco sentidos: vía olfato, gusto, vista, oído y tacto. Pero… ¿Qué papel tiene el cerebro en la percepción de los alimentos?

El sabor no sólo se localiza en la boca. Durante todo el proceso de masticación, el alimento penetra en las papilas gustativas a través de la lengua, paladar… Es a partir de ese momento, cuando nuestro cerebro comenzará a analizar las propiedades organolépticas del alimento. Como el gusto, el color, la temperatura, la textura … y las transformara en una misma sensación.

El cerebro es un centro de recepción multisensorial que nos informa de las características olfatogustativas de los alimentos y determinará si dicho alimento de aquí en adelante nos gustará o no, por lo que es una parte fundamental en la aventura de comer. Pero no todo será el sabor lo que le hará decidir a nuestro cerebro, ya que antes de probar el alimento, nuestros sentidos, como el olfato, la vista o el oído condicionan la experiencia.

Por este motivo, nuestra percepción de un plato no es la misma si cambiamos variables como la música o la oscuridad. No obtendremos el mismo resultado probando un alimento con música estridente o música tranquila. O una velada disfrutando de una excelente compañía o discutiendo acaloradamente con alguien.

Pero como bien hemos dicho, la percepción del gusto es cambiante. Podemos tomar los alimentos sin apenas reparar en lo que estamos ingiriendo porque estamos poniendo toda nuestra atención en otra cosa. Por ejemplo, en una cena de negocios todos nuestros sentidos estarán orientados y concentrados hacia la negociación. Lo contrario ocurre cuando vamos predispuestos a disfrutar de una agradable comida y estamos preparados para retener lo sabores en nuestra memoria gustativa.

La memoria gustativa

La memoria gustativa se basa en la relación de sabores y gustos que hemos adquirido a lo largo nuestra vida. Funciona con estimulantes sensoriales en el celebro, activándose las regiones encargadas de la recepción de información. Y así lograr una memoria a largo plazo. Dicha memoria dependerá en ocasiones del grado de saciedad o la expectación que se tenga previamente.

En la actualidad,  la memoria gustativa es una de las memorias menos desarrolladas por el ser humano. Pero sin embargo, los catadores  recurren a ella frecuentemente para establecer comparaciones y esto les permite desarrollar mejor el sentido del gusto.  Pero lo cierto es que todos contamos con esta memoria. En muchas ocasiones tenemos sensaciones que nos trasladan a un momento concreto y muchos son los platos que nos hacen revivir acontecimientos especiales. Todos tenemos aquellos alimentos que nos transportan a nuestra infancia. ¿Verdad?

En la memoria gustativa encontramos también la memoria a corto y largo plazo. En el caso de la memoria gustativa a corto plazo, los electrones se mueven hasta el hipocampo y produce modificaciones neuronales. Al ocurrir esto la información se retiene una aproximación de 18 segundos. Pero si esa sensación no es interpretada o disfrutada se dispersará. Por el contrario, si la información se instaura en el hipocampo, las neuronas pueden hacer llegar a la información a la corteza cerebral. Con esto la información y sensación de dicho alimento, como el sabor, la textura o las sensaciones harán que permanezca en nuestra memoria mucho tiempo. Días, años o incluso toda nuestra vida.

Si estás dispuesto a poner a prueba no sólo a tus papilas gustativas, sino también a tu cerebro  con cosas nuevas, no olvides apuntarte a Consumolab y vivir la experiencia de nuestra mano. ¿Quién sabe si tu memoria lo retendrá por siempre o se convertirá en tu plato favorito?

La opinión de consumidores como tú nos interesa

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La opinión de los consumidores cuenta y mucho a la hora de innovar en nuevos productos. Por eso queremos contar contigo. ¿Crees que tienes un olfato exquisito? O quizá eres de los que disfruta probando nuevos sabores, o percibiendo sensaciones que transmiten los alimentos, las bebidas, el cuidado del hogar o la cosmética. Si te sientes identificado con este perfil, es tu momento de probar cosas nuevas.

En Consumolab estamos ampliando nuestra base de datos y queremos contar contigo. Cada persona percibe los sabores, los olores y los gustos de manera diferente. Con tu colaboración, además de probar nuevos productos y descubrir hasta qué punto eres capaz de percibir nuevos sabores o texturas, ayudarás a las empresas a elaborar nuevos productos que respondan a las exigencias de consumidores como tú.

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La cerveza: la bebida que nos conquista

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Es la bebida favorita de muchos. En los días de calor pensamos en ella cómo si de una salvación se tratase. Fresca, ligera y sabrosa. ¿Ya sabes cuál es?

Hablamos de la cerveza. No lo podemos negar, nos apetece durante todo el año, pero especialmente cuando suben las temperaturas. Y aunque el consumo en España es relativamente bajo en comparación con el resto de países europeos, es la excusa nacional para pasar un buen rato con amigos. Quién no ha dicho alguna vez: ‘¿Tomamos una caña?’.

Aunque la media comunitaria europea está en 77.8 litros per cápita y año, en nuestro país consumimos una media de  68.7 litros anuales  per cápita. Un consumo mucho menor en comparación con países como Alemania o Irlanda, que llegan a consumir hasta 127 litros anuales per cápita.

Aun así, no podemos negar, los españoles somos amantes de la cerveza. Pero… ¿Qué es lo que nos conquista de esta bebida? El disfrute de la cerveza no se inicia con el primer sorbo, sino mucho antes. Sólo con ver como se escancia en el vaso ya de por sí, un regalo a la vista.  Seguidamente nos dejamos llevar por la primera impresión.

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Los quesos, un sinfín de texturas y sabores

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Existen en el mundo infinidad de quesos. Un producto cuyo principal ingrediente es la leche. Quesos de vaca, ovejas, cabra, mezcla… ¡incluso de búfala o camella! Sin duda, estamos ante uno de los mayores placeres gastronómicos para quienes, como tú, les gusta probar productos. Un alimento que bien se puede tomar sólo, acompañado de una copa de vino o como ingrediente en un plato.

Somos un país de quesos. Producimos más de 150 tipos distintos y 26 de ellos con Denominación de Origen Protegida. Algunos tan conocidos como Queso de Mahón-Menorca, el Queso Zamorano, Torta del Casar, Queso de tetilla o Queso de Murcia al vino. Aunque seguro que tú conoces algún rincón de nuestra geografía donde elaboran un queso artesanal cuyo sabor y textura es imposible describir con palabras. Si sigues leyendo, te contaremos dónde puedes ir a descubrir nuevos quesos.

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Foodies, mucho más que gourmets

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Es innegable, el anglicismo foodie está de moda. Los medios de comunicación y las redes sociales no dejan de referir a ellos constantemente. En el artículo de hoy vamos a conocer en profundidad este tipo de consumidor, conoceremos qué es exactamente un foodie y distinguiremos los distintos tipos en los que se dividen estos amantes de la comida.

Aunque la palabra foodie pueda parecernos muy actual, lo cierto es que fue creada en 1984 por Paul Levy, Ann Barr y Mat Sloan para su libro The Official Foodie Handbook (El manual oficial para los comidistas). Como puedes ver, el anglicismo foodie puede ser traducido a la lengua de Cervantes como comidista, de hecho, la Fundeu  nos anima a que usemos esta expresión. Continue reading Foodies, mucho más que gourmets